Quien fue a Sevilla...perdió su silla

 

El origen del dicho popular “Quien fue a Sevilla perdió su silla”

 

A todos nos ha pasado en una reunión de amigos, en el colegio y demás lugares, cuando en un acto de levantarse de un asiento por acudir algún lugar, al volver nuestra silla ha sido ocupada.

 

Para nuestro asombro hemos tenido que escuchar con burla: ¡quien fue a Sevilla perdió su silla!

 

Bien, pues como todo tiene su origen, hasta esta frase tiene su historia por supuesto un tanto curiosa en tiempos convulsos de intrigas en la historia Española.

 

Nos remontamos al reinado de Enrique IV rey de Castilla. Recordemos los lazos sanguíneos con Isabel I de Castilla (Reina católica), en calidad de medio-hermanos. Entre la camarilla del rey se encontraba Don Alonso de Fonseca (viejo), Arzobispo de Sevilla, por otro lado, su sobrino nieto Don Alonso de Fonseca Acevedo gestaba ansias de poder.

 

El tío abuelo en 1860 movió los hilos con el papado para conseguir otorgar a su sobrino el título de Arzobispo en Santiago de Compostela. Así fue…

 

No contento el joven arzobispo con el título, las ambiciones crecían. Entre ellas, ser a toda costa Arzobispo de Sevilla y despojar de tan clerical cargo a su tío.

 

Comienzan las revueltas en Galicia, las turbas se triplicaban y el mozo le pide auxilio a su tío. Por supuesto, tal reclamo fue concedido por Monseñor Fonseca, que sin dudar acude con sus ejércitos a Galicia con afán de disipar las revueltas.

 

Su sobrino mientras tanto, con sutileza y osadía ocupó el lugar de tan amado tío acomodándose en su silla Arzobispal.

 

Solucionadas las revueltas y a su regreso, Monseñor de Fonseca queda helado ante tal acto. Reclama su puesto negándose su sobrino a ceder el lugar correspondiente.

 

Supuso un conflicto arduo y tenso, en época donde el reinado estaba también dos bandos.

 

En fin… Quien se fue a Sevilla perdió su silla. Anécdota con gran historia un tanto convulsa.

 

 

Pilar Espinosa

El Sueño de Andrómeda