Felipe V: la higiene musical.

 

Seguramente se preguntará, ¿higiene musical? No, no hemos perdido el norte, más bien lo perdió Felipe V de Borbón, primer Rey Borbón reinante de España, dando comienzo una Monarquía Absolutista.

 

Aunque por aquel entonces, entre idas y venidas al trono, tanto por su estado de salud conllevando en abdicar en sus hijos fruto de su primer matrimonio con María Luisa, estos al fallecer, al rey más para allá que para acá, no le quedó más remedio que retornar a su puesto de reinante, no obstante quedando de figurante pues la Farnesio se encargó de tomar las decisiones oportunas para futuros privilegios hacia sus vástagos. Pues es menester citar el poco cariño que les procesó a sus hijastros.

 

Es reconocido el estado lamentable en el que se encontraba nuestro Rey pues sufría de trastornos mentales tales como manías depresivas, comía en horas vespertinas, cenaba en horas que amanecían y, para más inri, la falta de limpieza en sus ropas  y cuerpo eran demasiado notables por suciedad y sensaciones olfativas no muy agradables.

  

 

Su esposa, estaba muy habituada a estas acciones así como a su aroma. Pese a la soberbia de La Farnesio, es indiscutible su devoción hacia tan débil marido.  Los últimos años fue auténtica dedicación, complaciendo a su Majestad para evitarle sufrimiento alguno.

 

El Rey era un amante empedernido de la música. Este placer se convirtió en su medicina y canal de quietud para sus momentos de extrema ansiedad.

 

Ante constantes negativas por lavarse, su mujer la reina, amenazó con retirar el momento de recreo musical en caso de no realizar baño alguno.

 

Y como un niño enrabietado a punto de la lágrima, nuestro sensible Felipe aceptaba a regañadientes.

 

Anécdotas curiosas en estas crónicas, donde el sentarse en un trono, esta claro, no es signo de lucidez. 

 

Pilar Espinosa

El Sueño de Andrómeda