Los artículos de Andrómeda


Pilar Prades, la clemencia nunca llegó

Mujeres con leyenda negra: el caso de la envenenadora de Valencia

Pilar Prades Expósito SantaMarìa, nació en Bejis 1928 (Castellon). Creció en un seno familiar muy humilde tanto es así que a la edad temprana de 12 años marcho a Valencia para trabajar como sirvienta.

 

En 1954, comenzó a servir en casa del matrimonio Vilanova la cual regentaba una charcutería en la calle Sagunto.

Pilar siempre se mostraba muy servicial y atenta para con sus señores, pero algo le comenzó a corromper y perturbar la mente, algo despertó en su ego, las ansias de poder y ambicionar el señorío de lo material. ¿Por qué no puedo tener lo mismo que la señora Adela?.

 

Unas hierbas en infusión con unas gotitas de un liquido dulcificador, DILUVION, marcaba el etiquetado de un potente letal matahormigas.

 

Adela, empeoraba por días, postrada en la cama y bajo los cuidados de su desconocido verdugo. Los médicos no daban con el diagnóstico. Pobre Adela, en marzo de 1954 falleció. Enrique despide a Pilar pues al quedar viudo, considera prescindir de los servicios de su empleada.

 

Pilar, se hospeda en una pensión temporalmente, aunque no por mucho tiempo ya que los ahorros comenzaban a irse. En un café de la ciudad valenciana conoce a Aurelia Sanz que trabaja de cocinera en casa de una muy buena familia de renombre Los Berenguer.

 

Aurelia entusiasmada le ofrece la posibilidad de trabajar con ella en este domicilio pues ha quedado un puesto libre. Pilar acepta de buen agrado. Con buenos ojos fue bien recibida por esta familia demostrando su optima actitud ante el trabajo.

 

Un domingo, las chicas planean ir a divertirse al baile y en tal evento un muchacho se fija en Aurelia y no en Pilar, y esto produce el despertar malévolo de la muchacha. De nuevo, dará comienzo la terrible venganza.

 

Aurelia empieza a enfermar, llegando a un punto de gravedad que le conlleva a que la ingresen sus señores en el hospital. Durante la hospitalización, la muchacha se recupera, regresando a retomar su puesto en la casa de los Berenguer.

 

Pilar ante su acción frustrada, decide volver a sus artes envenenatorias, ampliando su ambición hacía la señora de la casa Doña Carmen. De nuevo Aurelia empeora y esta vez a pasos agigantados.

 

Don Manuel comienza a sospechar y empieza a preguntar por su paso en otras casas y esta le dice que había estado sirviendo en casa de un matrimonio que regentaba charcutería, dando puntos claves de forma inconsciente para que el doctor Berenguer diera pie a investigar lo que estaba sucediendo en su casa.

 

Contacta con Enrique Villanova y este le explica el buen trabajo que hizo Pilar en su casa cuidando de su esposa hasta que esta falleció. La sospecha estaba clara pues Don Manuel le cuenta a Don Enrique la coincidencia al respecto.

 

Balaguer utilizando su influencia como médico, consigue un levantamiento del cadáver y autopsia. Efectivamente, su sospecha hacía la empleada se confirman, altas dosis de arsénico se encuentran en el cuerpo de la esposa de Don Enrique.

 

Don Manuel despide sin más a Pilar aludiendo que le ha desaparecido un reloj y con motivo de ello Pilar se tiene que marchar.

 

La policía ante la denuncia del doctor Berenguer, detiene a Pilar bajo un interrogatorio de 36 h, donde ella exclamaba su inocencia, hasta que Aurelia se presenta en comisaria postrada en una silla de ruedas con los brazos engarrotados, diciendo mala, tú has sido la que me ha intentado matar.

 

Finalmente, acaba confesando y alegando el maltrato ficticio por parte de sus señoras y envidias despertadas por su compañera. Sin pruebas que demuestren inocencia alguna, Pilar es condenada a garrote vil.

 

El día de la ejecución, es llevada arrastras por funcionarias que son verbalmente maldecidas por la desamparada Pilar. El 19 de mayo de 1959 su vida llega a su fin por garrote vil.

 

La última mujer ajusticiada por este instrumento estrangulador.

 


Pilar Espinosa 

El Sueño de Andrómeda